Mi vida en forma de sierra
En alguna ocasión hemos mirado atrás en nuestra vida y, normalmente, parece que hemos subido, poco a poco, con esfuerzo, que hemos ido pasando tantas etapas. Algunos piensan que su vida siempre ha sido cuesta arriba, otros piensan que cuesta abajo, otros han tenido altibajos y otros no lo piensan (acaso realmente ¿viven?¿sienten?¿o tan solo se dejan vivir?).

Mi vida a mí me parece que tiene la forma de una sierra. Sí, del corte de una sierra. Un serrucho de madera, para ser mas exactos. Este serrucho colocado en el mural de las herramientas de manera inclinada, lleno de subeybajas, pero en definitiva, cada vez mas arriba hacia la punta.
Hay un dicho que dice que cada uno va subiendo niveles hasta llegar al nivel donde es mayor su ineptitud. Pues algo parecido. Desde que tengo uso de razón he intentado ser una buena persona, pero cada vez me ha costado más.
Mis padres me han educado, y mi entorno me ha condicionado para siempre aspirar a ser una buena persona. He tenido buenos amigos, he conocido ambientes sanos y he tenido motivaciones y oportunidades que muchas personas soñarían. He comenzado proyectos, he aspirado a metas, he seguido caminos, he iniciado algunos caminos, y he sido amigo de mis amigos.

Pero con el tiempo, en cada etapa han aparecido dificultades, sucesos, actitudes propias y ajenas, que han erosionado sigilosamente el plan inicial y han conseguido ir desmotivandome poco a poco. He sentido que la lucha no merecía la pena. He llorado por compañeros que sufren ante injusticias y actitudes ajenas, dudando si seguir o si unirme a ellos en la denuncia. He reflexionado lo que vale y no vale la pena, y he perdido la constancia, y las razones para reflexionar.
Cuando la situación llega a un punto de degeneración, de pronto, por no se qué razón, sucede un hecho trascendental, que cambia todo el entorno, las aspiraciones, los medios, y ligeramente los fines, y todo cambia a mejor, se plantean nuevas espectativas y nuevas maneras de trabajar por ellas, y empiezo de nuevo con una nueva ilusión y dirección hacia arriba, como me han enseñado. Nuevas gentes, nuevos lugares o nuevo quehacer. Ilusión, estreno, novedad, crecimiento personal.
Esto es lo que da vigor a la fe y me indica que Él (Dios) está por mi, que me ayuda, me alienta y me acompaña. A veces pienso que Él lo ha preparado todo cuidadosamente para que sucediera así. Que lo ha puesto para que todo estuviera "a güevo" cuando yo pasara por allí, y se realizase su plan sobre mí. Y en mi interior doy gracias, me brota una oración y lloro por los fallos anteriores. Todo resurge de nuevo.
Con el tiempo volvemos a las andadas, al cansancio, a la falta de constancia, al derrotismo y a la insatisfacción. Hasta que provocamos o nos sucede un nuevo evento esperanzador y vigorizador. Esta secuencia de subidas y bajadas es la que yo veo como la sierra de mi vida.
software libre y otras hierbas raras 


jarato dijo
Según voy leyendo tus pensamientos más te reconozco. Lo de la sierra me parece interesante. Te comento una cosa mía. A veces también yo he mirado hacia atrás. Y en muchas ocasiones he descubierto la sierra de la que hablas. También con ilusiones, también con imágenes de mi vida, también con proyectos que otros han hecho de mi vida, o que yo he realizado en mi vida...
Llegó un momento en el que no vi mi vida como sierra. No había momentos más altos, o momentos más bajos (en la totalidad del universo, sin nada con lo que relativizar... ¿qué está arriba o qué está abajo?). Y descubrí mi vida como luz absoluta de un momento. Y mi pasado como sueño. Recordando aquél cuento infantil de la bella durmiente encontré quien me despertó. Y ya sólo tenía ojos para ese amor. Y el pasado no era sino sueño,... y nada. El tiempo ayuda a dar importancia también a ese sueño que posibilitó el beso del amado.
Y cuando ya no había nada mejor que vivir... cuando ya uno tiene la tentación de estar en lo más alto de la vida (en un momento final sin haber llegado la muerte) descubre que hay algo mejor que haber despertado. Hay algo mejor que un beso.
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.... otro beso
¡Darte cuenta de que vives! ¡De que no has muerto y que puedes no seguir soñanda! ¡Que has encontrado un beso... pero que queda toda una fiesta de amor consciente (no durmiente). ¡A saber cuántos besos más me dio mientras dormía! ¡A saber cuántos más tiene creados para mí! ¡Cuántos paisajes, cuántas canciones, cuántos abrazos, cuántas situaciones, cuantas creaciones me irá preparando para regalarme amor... y para yo corresponderle!
Y mi vida ya no es sierra... mi vida es luz porque él me la dio. Y no me duele bajar o descubrir las puntas invetidas de mi vida. Lo que me nace es arrepentirme porque, conociendo la luz, amando su presencia, vivo en tiniebla o me escondo de su lado. Pero no es bajar, que es de nuevo ver.
25 Abril 2006 | 01:06 AM